Elige Ser Feliz #felicidad #bienestar #confort


En el mismo instante en que nacemos dejamos atrás la zona de confort ideal. Sin dudas que el útero materno es uno de los lugares más placenteros para estar. Así y todo, llega un momento que debemos dejarlo para emprender nuestra historia de vida.

En el transcurso de la misma vamos pasando por diferentes zonas de confort que van cambiando de acuerdo a nuestro crecimiento y a las estructuras que nos van moldeando. Allí no tenemos miedos, no corremos riesgos mayores y nos sentimos seguros.

Generamos rutinas y hábitos que por largos períodos de tiempo nos brindan seguridad; hasta que la vida nos pone frente a situaciones en donde nuestra zona de confort se ve invadida o desafiada. Salir de ahí no es fácil, son decisiones que cuestan.

Comenzamos a explorar terrenos desconocidos y nuestra mente trata de frenarnos buscando mil excusas para que nos quedemos allí. Nos enfrenta a muchos miedos, dudas, ansiedades y falsas suposiciones que lo único que hacen es paralizarnos y no dejarnos crecer ni experimentar los desafíos que la vida nos tiene preparados. Es que la zona de confort es muy agradable pero puede convertirse en peligrosa si no vamos adaptándola a nuestro verdadero sentir.

Fundamentalmente perder el miedo al cambio, tener confianza en uno mismo y abrir la mente a nuevas realidades son condimentos esenciales para ir saliendo de la zona de confort. Es un lugar donde nos sentimos tranquilos y cómodos pero también es un espacio que nos impide crecer, aprender, conseguir renovadas metas e ir tras nuevos sueños.

Estoy convencido que nunca nos desprendemos 100% de nuestra zona de confort, lo que sí podemos hacer es resignar algún porcentaje de ella para irla sustituyendo por otra que nos brinde más plenitud.

Se me ocurre invitarlos a ampliar vuestra zona de confort y hacerla cada día más disfrutable, que no se convierta en una estructura rígida que nos impida ser felices. Porque después de todo a eso vinimos, a conocernos más, a vencer los miedos y a vivir experiencias que nos brinden crecimiento interior.

En la medida que vayamos renovando nuestra zona de bienestar nos sentiremos mejor, alimentaremos nuestro Ser y brindaremos lo máximo de nosotros a los demás. Y ahí la vida adquiere sentido y disfrute.

Entre todos los planes que tienes en mente incluye uno para ser feliz. Puedes mantener el juramento del gimnasio y la promesa de comer sano, pero no dejes por fuera la decisión consciente de disfrutar de una vida más feliz. ¿Qué esto no se decreta? Te equivocas. Para ser feliz lo primero es estar dispuesto a serlo. Y luego hay que trabajar en ello.

Que nuestra zona de confort sea nutrida con mucho Amor por nuestros seres queridos, amigos y compañeros de vida. Y que si es necesario, nos animemos a hacer reformas para ampliarla, en donde el arquitecto de tu propio destino seas tú!

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© 2016 por Mojito

Montevideo, Uruguay

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